Revolutionary Road: Nunca nos quedará París

‘Revolutionary Road’

De cuando escribía reseñas (y no me las publicaban)

Cada autor configura su universo. De la misma forma que el Madrid de la movida es totémico para Almodóvar, o el Manhattan pudiente y progresista es el escenario de Woody Allen, para el director Sam Mendes el plató ideal es la América suburbial de las apariencias, el antisueño americano. En Revolutionary Road, como en American Beauty (1999), el cineasta británico nos transporta a la decadencia de un matrimonio; como en American Beauty, la lucha contra la apatía, contra la realidad, es el hilo conductor de un film que se mantiene fiel al espíritu de la novela homónima de Richard Yates. Sigue leyendo

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En Panenka: ‘Once-cero-cero’

Portada de #Panenka40“Uno no deja de ser nunca el que era en el patio del colegio”, dijo –o creo que dijo- Natalia Verbeke en una entrevista. Y la frase, más allá de la opinión que cada uno tenga sobre la autora, es demoledoramente cierta. El patio del colegio define quienes somos, aunque sea por poderes. En el patio del colegio empezamos a ver cómo nos ven nuestros iguales. Y el primer elemento diferenciador de quiénes somos –si no el único, en edades tempranas- es el fútbol. Uno es del Barça o es del Madrid. O es del Barça o es del Espanyol si pasas la infancia en Barcelona. Aunque también puede pasar que seas del Racing de Santander. Y eso marca, necesariamente. Porque pondría una mano en el fuego a que en toda la Barcelona del otoño de 1982 yo era el único niño que a la pregunta “¿Quién es mejor, Maradona o Paolo Rossi?” respondía: “Chiri, porque es del Racing”. Sigue leyendo