En memoria de los Loving

Richard y Mildred Loving.En 1968, Stanley Kramer se vio obligado a eliminar un par de escenas de su película Adivina quien viene a cenar esta noche en las que se hacía una referencia directa al tristemente asesinado Martin Luther King. La película planteaba en clave de comedia el caso de la hija de un matrimonio blanco que se presentaba en casa con su prometido, un hombre negro magistralmente interpretado por Sidney Poitier.

La cinta, realmente, trataba un caso de actualidad; un drama iniciado una década antes. En 1958, Richard Loving –es inevitable comentar lo adecuado del apellido- se casó con la mujer que amaba, Mildred Jeter. Loving era blanco; Jeter, negra. Residían en Virginia, un estado que prohibía las uniones interraciales, pero se casaron en Columbia, donde sí era legal este tipo de matrimonio. De vuelta a Virginia, en 1959, los Loving fueron denunciados y condenados a un año de prisión, conmutable por una pena semejante al exilio: no irían a la cárcel si se comprometían a no residir en el estado de Virginia durante los siguientes 25 años, es decir, hasta 1984.

Tras cinco años de ostracismo, Mildred escribió al Fiscal General del Estado, Robert Kennedy, que refirió el caso al tribunal de libertades civiles. Ante la inacción de la Unión, los Loving demandaron al estado de Virginia en octubre de ese mismo año. En enero de 1967, el Tribunal Supremo falló a favor de los Loving, considerando que las leyes contra matrimonios interraciales violaban la 14ª Enmienda de la constitución estadounidense, que sostiene que todos los nacidos en EE.UU. son ciudadanos de la Unión, y que ningún Estado puede vulnerar esa realidad, por lo que cualquier restricción a sus derechos como tales es ilegal. La insistencia de los Loving acabó con la prohibición de los matrimonios interraciales, entonces vigente en 15 estados. (No obstante, hasta el año 2000, un estudiante de la Universidad Bob Jones, en Carolina del Sur, no podía ser pareja de una persona de otra raza. Y aún en 2001, el 40% de los votantes de Alabama se manifestó contra el matrimonio interracial.)

Hoy, honrando muchas memorias, y también la de los Loving, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. No es un día sólo para celebrar; también lo es para que no olvidemos que lo que hoy son derechos un día fueron aspiraciones.

Y que nada, realmente nada, es inamovible.

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