Madrid, 1979 y la crisis de Podemos

El enfrentamiento entre las al menos tres almas de la formación morada no es una extravagancia, sino una consecuencia de su éxito. Y no es tan diferente a aquel que vivió el PSOE a finales de los setenta a cuenta del marxismo

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Orden, calma y cordura. El enfrentamiento interno en Podemos, con dimisiones, ceses, cartas públicas y un sinfín de titulares –“La crisis entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, sin duda significativa y noticiosa, ha merecido esta semana más titulares que el asesinato de Trotsky”, dice con finezza Enric Juliana- dibuja un partido al borde del ataque de nervios, cuando, muy probablemente, sea un partido que está encontrándose a sí mismo. Si fijamos las europeas de 2014 como nacimiento de la realidad Podemos, se trata de una formación insultantemente joven, de gran éxito mediático y depositaria de las emociones de muchos. Y todo lo que sucede en su entorno, más que crisis, es maduración. Nada del otro jueves.

Pensemos, por ejemplo, en 1979. El PSOE de entonces era el Podemos de ahora. Pasado al margen, era una formación nueva para un tiempo nuevo. De la misma forma que el PC fue el gran partido de la oposición durante el final del franquismo, una vez superada la dictadura, la izquierda cristalizó en el PSOE. Tal vez para los jóvenes, Carrillo y La Pasionaria eran figuras tan del pasado como Franco. En un sentido obviamente opuesto. Pero los jóvenes querían jóvenes. Sigue leyendo

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Dimisiones y adversativas

Ada Colau. | Joan Sánchez/ El País

Una de las grandes paradojas que se oculta en el caso de Guillermo Zapata, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid al que, sin tiempo material para haber iniciado su tarea, ya le piden la dimisión por una serie de tuits ofensivos publicados en 2011 es que Zapata ya ha dimitido. Ha dimitido de su responsabilidad personal. Su actuación tras la polémica fue cerrar su cuenta, dejar pasar la tormenta, y reabrirla inaugurando su timeline con dos retuits exonerantes. Así lo resume y analiza el corresponsal en Bruselas de El Mundo, @suanzes

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¿Realmente ha cambiado España?

‘La concordia fue posible’, epitafio en la lápida de Suárez | LaVanguardia.com

La percepción de la España política de los últimos 40 años –es decir, la España posterior a la dictadura- es la de un país de izquierdas gobernado ocasionalmente por la derecha donde los partidos regionales han acumulado un peso decisivo, ejerciendo de bisagra para la gobernabilidad. Este axioma, que se refleja en las diez legislaturas habidas bajo el manto de la Constitución de 1978, parece romperse en este 2015 a causa del eco de la crisis, el proceso catalán, las sospechas (y certezas) corrupción extendida en el partido de gobierno y la irrupción de dos nuevos actores en el mapa político español, Ciudadanos y Podemos. Parece… O quizá no tanto. El dibujo del mapa político español con cuatro actores a la par que reflejaba el sondeo de Metroscopia para El País del 9 de marzo esconde en realidad un panorama ya conocido.

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Elecciones andaluzas: Bipartidismo contra bibloquismo

Susana Díaz celebra su victoria. / Foto: Antonio Pizarro (Diario de Sevilla)

(Pregunta a la andaluza tras el 22-M: ¿Ha muerto el bipartidismo? Respuesta a la gallega: depende. Porque en el proceso de una ejecución, ¿la víctima está ya muerta o está muriendo? Una vez más, el gato de Schrödinger. O el “no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo” del –creo- diputado Blasco Ibáñez. Vayamos no obstante partido por partido…)

PSOE (47 diputados, misma cifra que en 2012. Con un 99,95% escrutado pierde cerca de 80.000 votos respecto a la última convocatoria autonómica). Amarga victoria, aunque se venda de otra forma. Si el partido dominante en Andalucía durante 33 años debe sonreír porque ha detenido la sangría de votos y se queda a ocho escaños de la mayoría absoluta es que es consciente de que ha perdido peso. No hay más que irse a las elecciones de 2008, las últimas de antes de la crisis: en siete años, el PSOE andaluz ha perdido casi 770.000 votos. Conviene recordar que es el peor resultado, tanto en votos como en escaños, del PSOE en Andalucía desde 1994. Y conviene recordar el marco de 1994, el de un PSOE desgastado por la corrupción (Filesa, Banco de España, Expo, Roldán, Juan Guerra…) y el terrorismo de Estado (GAL). Aquel Gobierno autonómico, el segundo de Chaves, apenas duró dos años a causa e la pinza entre PP e IU. Sigue leyendo