Cómo joder a un ‘beatle’


Paul quits The Beatles. El titular del 10 de abril de 1970 del Daily Mirror siempre hizo sonreír a John Lennon. Dos años antes, durante la grabación del Álbum Blanco, Ringo dejó el grupo durante dos semanas, aburrido de jugar a las cartas mientras el grupo, o las fracciones que quedaban de él, le ignoraba. La batería de Birthday, firmada por Paul McCartney, es testimonio de la fractura. Un año después, en 1969, la discusión entre Macca y George Harrison en los fríos estudios de Twickenham llevó al guitarrista a dejar la banda durante un tiempo. “Tocaré lo que quieras que toque. O no tocaré si no quieres que toque. Haré lo que sea que te complazca”, dijo Harrison, y así lo atestigua la película Let it be. Y el propio John, en plena fusión con Yoko Ono, también había anunciado su intención de dejar el grupo a lo largo de 1969. Claro que también había anunciado que era la reencarnación de Jesucristo. Pero en su etapa de destrucción del mito beatle, Lennon se planteó dejar la banda. Por eso quiso que Let it be viera la luz con su pobre producción original. Y por eso cantó “I don’t believe in Beatles” en su celebrada God.

La cuestión es que cuando Paul McCartney dejó The Beatles, el resto del grupo ya había dejado la banda previamente. Y por eso Lennon sonreía: Paul actuaba como un novio despechado. Con ese “la he dejado yo” que generalmente camufla el dolor por el abandono no deseado.

Todo ese desprecio se convirtió en guerra el 28 de mayo de 1971. Ese día, Paul McCartney publicó RAM, su segundo álbum en solitario. Y John Lennon vio en él una declaración de guerra.

Porque lo era.

Paul McCartney había debutado en solitario con McCartney, un primer álbum que incluía descartes de sesiones con The Beatles –Junk y Teddy Boy eran ejemplos- y que se sostenía en Maybe I’m amazed. La publicación del LP coincidió en el tiempo con el anuncio de su salida de los Fab Four, con lo cual –McCartney nunca dejó de ser McCartney- la campaña promocional estaba hecha. Producido por McCartney a la manera de George Martin, el disco funcionó en ventas y fue una señal de continuidad musical: seguía sonando a Beatle. Todo lo contrario que el primer/cuarto trabajo en solitario de John Lennon: Plastic Ono Band. Primero tras The Beatles y cuarto en solitario, siempre que, con cierta generosidad, se cataloguen como álbumes los desconcertantes Unfinished Music (volumen uno y, por si fuera poco, volumen dos) y el polémico, por el desnudo frontal en portada de John y Yoko, Two Virgins. (1)

Al contrario que McCartney, Lennon salió en solitario con un disco vagamente producido, brutal y desnudo, fruto de la terapia primaria del supuesto-doctor Janov a la que John se había adscrito y que se hacía evidente en el descarnado aullido de Lennon en cortes como Mother, Well, well, well y, desde luego, en el single –ajeno al Plastic Ono BandCold Turkey. Janov defendía que los gritos, los aullidos -la teoría del grito primario-, podían ayudar a Lennon a ahuyentar el dolor sufrido en su infancia. El músico correspondió hasta que el terapeuta le propuso grabar en imágenes sus viscerales sesiones de terapia, a lo que Lennon, con sorprendente prudencia dada la etapa vital que atravesaba, se negó.

Ambos discos salieron a la luz sin referencias cruzadas evidentes. Parecía, simplemente, que el binomio Lennon/McCartney se había roto para discurrir por caminos muy distintos. Sólo George Harrison, con su triple álbum All things must pass (noviembre de 1970), cuajado de canciones descartadas en su etapa en The Beatles en favor de temas de Lennon y McCartney, parecía querer abrir heridas del pasado con el corte Wah-wah, una alusión a los dolores de cabeza que le causaba el perfeccionismo de Paul y la presencia constante de Yoko en el nadir de la banda de Liverpool.

Lo que iba a traer 1971, en todo caso, dejaba en pecado de novicia la queja de Harrison por sus dolores de cabeza.

El 28 de mayo de 1971 John Lennon se sintió ofendido nada más ver la contraportada de RAM. Junto a una bucólica imagen de la familia McCartney (Paul, Linda –que cofirmaba el disco- y sus hijas: Heather, hija del matrimonio previo de Linda, y Mary), la contraportada ofrecía la imagen de dos escarabajos copulando.

Un beetle jodiendo a otro.

Además, la suma de ambas imágenes dolió a Lennon en lo personal. Yoko había sufrido algunos abortos espontáneos –el primero de ellos en 1968- en su intento de tener un hijo con Lennon. John, además, vivía en la distancia su relación con Julian, hijo de su primer matrimonio. Y, para mayor oprobio, la casualidad se convirtió en fatalidad: un mes antes de publicarse RAM, John y Yoko fueron detenidos en España por intento de secuestro de Kioko, la hija del matrimonio anterior de Yoko Ono. Así, para un Lennon añorante de su propia familia –su padre la abandonó con cinco años; su madre murió al cumplir él los 18 y no podía convivir regularmente con su hijo Julian-, la imagen de la felicidad familiar de McCartney era un agravio más.

Y todavía no había escuchado el álbum.

RAM abría con Too many people, en la que McCartney parecía cargar contra Lennon y la ruptura con The Beatles. Demasiada gente, cantaba Macca, en lo que Lennon creyó un insulto a Yoko, el elemento sobrante en un cuarteto devenido en quinteto por John. Lennon, además, estaba convencido de que Get Back era en realidad una canción para amedrentar a Yoko, y llegó a afirmar que cuando Paul cantaba el estribillo (Get back/To where you once belonged) el bajista miraba a Yoko. Miraba directamente a Yoko. El doble estribillo de la canción también se consideró un ataque a Lennon: That was your first mistake/You took your lucky break and broke it in two/Now what can be done for you?/You broke it in two. El lucky break que cantaba Paul era la firma Lennon/McCartney que gobernaba en The Beatles, rota en dos por obra, siempre según Macca, de Lennon. El corolario final –That was your last mistake/I find my love awake and waiting to be/Now what can be done for you?/She’s waiting for me– era la despedida del viejo amigo, quizá del viejo amor (musical). “Tú tendrás a Yoko, pero yo tengo a Linda”, parecía decir Paul. Y en medio, diferentes dardos culminados con un “esto es una locura y no es para mí”. En otras palabras: Ahí te quedas, John…

… Al menos hasta el cuarto corte de RAM, Dear boy. En él, el mensaje a Lennon es menos críptico, y McCartney le recrimina no haber entendido que tenía en The Beatles. Le acusa de ignorar “lo que había encontrado” y que el amor “estaba ahí”, en la banda, aunque John “no se diera cuenta”. E incluso Paul se lanza a degüello en lo personal: “When i stepped in, my heart was down and out/But her love came through and brought me ‘round/Got me up and about”. De las múltiples interpretaciones que merece el verso, la más notable es la que recuerda que John y Paul se conocieron en Julio de 1957, menos de un año después de que el adolescente McCartney quedara huérfano de madre. De ahí su corazón triste y la resurrección emocional que supuso encontrar en Lennon el compañero ideal en su viaje musical desde el skiffle al rock.

Pero el tono relativamente conciliador de McCartney sólo dura hasta el quinto corte del álbum: Uncle Albert/Admiral Halsey. No por la letra, sino por la inclusión en el título del nombre y cargo del Almirante William Frederick Halsey. En los Oscar de 1971, The Beatles habían obtenido un premio –mejor banda sonora original- por la película Let it be, que fue recogido en su nombre por el productor Quincy Jones. Ese mismo año fue galardonada –un Oscar entre cinco nominaciones- Tora! Tora! Tora!. La cinta, dirigida por Richard Fleisher, era una película bélica de carácter histórico basada en el ataque a Pearl Harbour, y en ella aparecía el almirante Halsey (James Whitmore), autor de una célebre frase tras el ataque del 7 de diciembre de 1941: “Cuando acabemos con ellos, el japonés sólo se hablará en el infierno”.

Es cierto que McCartney solía escoger nombres o palabras comunes, oídos aquí o allá, para las letras de sus canciones. Antes de ser Yesterday, la canción se titulaba Scrambled Eggs. El padre McKenzie de Eleanor Rigby fue el padre McCartney antes de la corrección de la letra. Y la propia Eleanor Rigby estaba enterrada en una iglesia cuyos contornos frecuentaban Lennon y McCartney en su juventud, aunque McCartney dijera no recordarlo. Pero la elección de ese nombre ese año, almirante Halsey y 1971, con el contexto de la traición nipona –llámese Pearl Harbour o Yoko Ono- y el japonés como lengua autóctona del averno no podían ser una causalidad. (2)

Y Lennon se decidió a responder.

El segundo trabajo de John Lennon, Imagine, comenzó a grabarse en los estudios Ascot, construidos en el sótano de la mansión georgiana de Tittenhurst Park, propiedad de John Lennon, donde también se había llevado a cabo la última sesión de fotos de The Beatles. El 23 de junio de 1971, con el RAM de McCartney muy reciente, Lennon convocó a un sonriente George Harrison para que participara en cinco de los diez cortes del álbum. Uno de ellos iba a ser su respuesta a Paul McCartney. Se tituló How do you sleep?

Lennon no optó por lanzar dardos más o menos ocultos a lo largo del disco, como –dice la leyenda- hizo para difundir la especie de que Paul McCartney había muerto (3). John fue directo a por Paul en una única canción que era un reproche desde el primer segundo. Con George Harrison (“Tocaré lo que quieras que toque. O no tocaré si no quieres que toque. Haré lo que sea que te complazca”, le había afeado a McCartney un par de años antes) a la guitarra slide.

En la primera estrofa Lennon echaba en cara a McCartney su “sorpresa” ante el éxito de Sgt. Pepper’s, se reía de su mirada “maternal” –en el manual del matón de barriada nunca falta ridiculizar el físico del otro-, y le recordaba sus miedos cuando se difundió el rumor de la falsa muerte de Paul. Y le decía que se mirara al espejo si quería encontrar culpables: “The one mistake you made was in you head”. Y de ahí al estribillo, una puñalada a la conciencia de Macca: “How do you sleep?”.

Pero Lennon sólo acababa de empezar. En la segunda estrofa, John acusaba a Paul de rodearse sólo de aduladores y –tampoco falta en el manual del matón de barriada una alusión a la madre del otro- alterarse cada vez que su madre le decía algo. La bofetada en la cara de McCartney venía a colación de Let it be, la canción compuesta por Paul que, según explicó, le vino en un sueño en el que su madre, fallecida en 1956, le hablaba. Y para acabar, un reconocimiento del mérito que supuso Yesterday –obra exclusiva de Paul, pese a estar firmada por Lennon/McCartney, y primer tema del cancionero de The Beatles en el que sólo participó un componente del grupo- para destrozarlo con un juego de palabras: “Desde que te has ido apenas eres Another day”, en alusión al primer y más reciente single de McCartney como artista en solitario. Y, de nuevo, “How do you sleep?”.

Para terminar, Lennon atacaba el valor de Paul: “Una cara bonita puede durar un año o dos, pero muy pronto verán qué puedes hacer” (Y huelga decir que el fatalista pronóstico erró por mucho). Y como corolario final, un verso sin duda inspirado por la presencia de Harrison en el entorno de Lennon: calificar el trabajo de McCartney de música de relleno (“Muzak”, canta John, en referencia a una empresa, Muzak Holdings, que producía música ambiental: la que se escuchaba de fondo en algunos comercios y ascensores), y –ahí entra Harrison- culmina: “Deberías haber aprendido algo [Something] en todos estos años”. La alusión evidente al tema de Harrison tiene más lecturas. Something, compuesta en 1968 por Harrison, sólo se publicó como tema de The Beatles en Abbey Road, después de haber sido rechazada por la banda, minusvalorada por el propio Harrison, quien temía que no se dedicase a la canción la misma atención que a los temas de Paul o John, y tras haber sido un éxito en voz de Joe Cocker. Y George, por boca de ganso, se cobró así su pequeña venganza.

Y para que no quedaran dudas de que el destinatario de la canción era Paul McCartney, Lennon incluyó una foto en la contraportada del álbum. Si en la portada de RAM McCartney aparecía cogiendo por los cuernos a un carnero, en Imagine Lennon apareció en la misma postura, aunque asiendo por las orejas a un cerdo.

La reacción de Paul McCartney fue el silencio. Consideraba a Lennon “muy bueno con las palabras” y no quería meterse en una pelea que no podía ganar. No obstante, en un minidocumental incluido en la reedición espacial de RAM en 2012, Macca afirmaba que sopesó replicar a Lennon con una canción titulada sencillamente: “Very well, thank you”.

¿Y qué pasó después?

Lo de siempre: que el paso del tiempo cerró las heridas, aunque no del todo. Pese a que Lennon, en parte, quiso matizar el contexto de la canción asegurando que “no hablaba de Paul, sino de mí. Me estaba atacando a mí mismo”, en septiembre de 1980, tres meses antes de su asesinato y en la célebre entrevista en Playboy John volvió a la carga: “Usé mi resentimiento contra Paul para escribir una canción (…) Y respecto al verso que citas [Those freaks was right when they said you was dead], sí, creo que Paul murió creativamente, de alguna manera”.

Y también en Playboy, aunque en 1984, McCartney ofreció explicaciones sobre sus referencias a Lennon en RAM, argumentado que no eran tanto –ni tantas- como se ha dicho posteriormente. “Sólo había una pequeña referencia a John [en todo el álbum] (…). En una canción escribí Too many people preaching practices (…) No había nada más en el disco que fuese sobre ellos (John y Yoko). Oh, también estaba el verso You took your lucky break and broke it in two”.

Y concluía: “Se tomaron esa pequeña indirecta de forma desproporcionada”.


(1) [
Two virgins se comercializó dentro de una bolsa de papel para evitar la censura de la época. La idea no era nueva en el universo beatle: Brian Epstein ya quiso que el Sgt. Pepper’s saliera también con la portada a cubierto por la reacción negativa que, temía, podía causar].

(2) [The Beatles, y en particular McCartney, habían tenido alguna polémica racial a finales de los 60. En 1968, la tienda del grupo en Baker Street fue decorada con pintadas promocionales del inminente single del grupo, Hey Jude. La expresión Jude recordó a algunos a la caza de judíos en la Alemania nazi, que tuvo entre sus muchos lemas Juden Raus (Fuera los judíos). Apenas pasó de desafortunada casualidad. Peor fue la revelación de que el título inicial de Get Back, también compuesta por McCartney, fue No pakistanis y que Paul se permitió hacer la broma de cantar “Don’t dig no Pakistanis taking all the people’s jobs/ Get Back / Get back / Get back to where you once belonged” en una de las sesiones de grabación].

(3) [Un bulo publicado en 1969, y que todavía circula, asegura que Paul McCartney murió en accidente de tráfico en 1965, y que fue reemplazado por un doble. El hoax se vino a llamar The walrus was Paul –un verso de Glass Onion, canción compuesta por John Lennon y sigue vivo. Tan vivo que, hace unos meses, se aseguró que un supuesto cable de Wikileaks confirmaba el engaño].

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