Todo lo que tengo que decir sobre el burkini

[Advertencia previa, no por obvia menos necesaria: Esto es una opinión. Que puede estar equivocada. Que no es exógenamente vinculante. Y precisamente como opinión es prescindible]

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Para Ruby Bridges lo peor no fue el aislamiento. Ni los escupitajos. Ni el desprecio. Ni la soledad, que duró todo un año: una medida de tiempo excesiva para una niña de seis años. Para Ruby Bridges lo peor fue ver a aquella mujer que la recibió con un ataúd en el que reposaba una muñeca negra. Para cuando cumplió siete ya no hubo escupitajos. Ni desprecio. Ni soledad. Ni ataúdes diminutos y macabros.

Ruby Bridges es la niña de la foto que acompaña este texto. La niña que fue un campo de batalla. La obligada integración racial en las escuelas de la Luisiana de 1960, hasta entonces whites only, la llevo a ser, durante un año, la única negra en un colegio que era para blancos. Y sufrió todo lo posible. Y no quiso estar ahí. A cambio hoy, y desde hace décadas, la integración racial en las escuelas públicas de EE.UU. es un valor, y no un problema. No se discute. Es una realidad que hay que aceptar. Es un pilar social. Sigue leyendo

Marisol Paino: Demasiado buena para ser mujer

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Marisol Paino (de pie, primera por la izquierda, dorsal 15), en sus años en el Celta.

A finales de los años 70 del siglo pasado, en la casi nada que era el baloncesto femenino español, surgió Michael Jordan.

Solo que Michael Jordan era una mujer de Valladolid llamada Marisol Paino.

Y era tan buena, tan extraordinariamente excepcional, que la única explicación que se encontró entonces a su superioridad es que, en realidad, debía ser un hombre.

Esa era la clave, claro: era demasiado buena para ser mujer. Sigue leyendo

Madrid, 1979 y la crisis de Podemos

El enfrentamiento entre las al menos tres almas de la formación morada no es una extravagancia, sino una consecuencia de su éxito. Y no es tan diferente a aquel que vivió el PSOE a finales de los setenta a cuenta del marxismo

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Orden, calma y cordura. El enfrentamiento interno en Podemos, con dimisiones, ceses, cartas públicas y un sinfín de titulares –“La crisis entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, sin duda significativa y noticiosa, ha merecido esta semana más titulares que el asesinato de Trotsky”, dice con finezza Enric Juliana- dibuja un partido al borde del ataque de nervios, cuando, muy probablemente, sea un partido que está encontrándose a sí mismo. Si fijamos las europeas de 2014 como nacimiento de la realidad Podemos, se trata de una formación insultantemente joven, de gran éxito mediático y depositaria de las emociones de muchos. Y todo lo que sucede en su entorno, más que crisis, es maduración. Nada del otro jueves.

Pensemos, por ejemplo, en 1979. El PSOE de entonces era el Podemos de ahora. Pasado al margen, era una formación nueva para un tiempo nuevo. De la misma forma que el PC fue el gran partido de la oposición durante el final del franquismo, una vez superada la dictadura, la izquierda cristalizó en el PSOE. Tal vez para los jóvenes, Carrillo y La Pasionaria eran figuras tan del pasado como Franco. En un sentido obviamente opuesto. Pero los jóvenes querían jóvenes. Sigue leyendo

Por qué George Martin fue el ‘quinto beatle’ (y era tan importante)

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Cuando The Beatles, en 1962, entraron por primera vez en los estudios de EMI en Abbey Road se encontraron tres cosas: un enorme bote de caramelos de menta, un cartón de cigarrillos Gitanes y a George Martin.

George Martin (1926-2016) trabajaba para EMI en el sello Parlophone, dedicado a grabaciones menores –discos cómicos, entre ellos de Peter Sellers– y tradicionalmente al jazz. De sólida formación musical, el contraste entre Martin de 36 años entonces, y The Beatles, que entonces eran poco más que cuatro chicos de Liverpool con nula formación musical y con una imagen moderadamente aseada, fruto del trabajo de Brian Epstein, era enorme. No eran sólo los 15 años que les separaban. Eran la procedencia, la educación, las maneras, la guerra.

Pero tenían en común la música. La creatividad de, básicamente, Lennon y McCartney necesitaba vehicularse, canalizarse hacia algo en concreto. Y Martin fue ese canal. Sigue leyendo

Splendid isolation: El baile ideológico del euroescepticismo británico

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Primero fue el Labour, después, los Tories. Y llego el UKIP. Y antes, mucho antes, fue Lord Salisbury. La relación del Reino Unido con Europa, y más cuando Europa se tornó en Comunidad y luego en Unión, siempre ha sido tortuosa. Primero, porque el mercado natural de las islas nunca fue el continente. Antes existió el Imperio, y después la Commonwealth. Pero sobre todo porque el euroescepticismo es una cuestión transideológica, un arma arrojadiza recurrente y un culpable socorrido para los males del Reino. Sigue leyendo

Azúcar contra el ‘Chick lit’: Marian Keyes, o cómo morir (o casi) de moñez

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Arranquemos aclarando conceptos: El diario de Bridget Jones, querido lector no iniciado, es al Chick lit lo que el Quijote a las novelas de caballerías. Esto es, su momento culminante aunque no iniciático. Y dado que en este 2016 veremos a la adorable Bridget (o lo que Renée Zellweger ha dejado de ella) estrenar maternidad, conviene regresar a lo primigenio. Y en cuanto a Chick lit hablar de orígenes es hablar de Marian Keyes. Sigue leyendo

Una vez escribí un libro

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Aunque a veces se me olvide por desazón o desidia, es rigurosamente cierto: Una vez escribí un libro. Fue sin querer -es cierto-, y quizá por matar las horas perdidas, que ya estaban en realidad muertas, pero la cuestión es esta: que una vez escribí un libro, que al principio fue blog (este, que es un desastre de diseño y edición, con sus erratas incluidas) y que acabó haciéndose papel aquí (también como un desastre de diseño y edición, con sus erratas incluidas).

Supongo que casi un lustro después es hora de perder la vergüenza por haberlo hecho. Sí, una vez escribí un libro. Entre otras razones, por esto: Sigue leyendo

La batalla perdida

Tras la derrota, el General se refugió en su mansión. Pensó en dedicarse a la jardinería –el clima, la riqueza de la tierra y los conocimientos de botánica adquiridos en largas noches de enciclopédica lectura hubieran convertido la finca en la más notable de las ya de por sí notables mansiones de la zona-, pero lo desestimó: le hubiera faltado paciencia. La caza fue una alternativa, y se refugió en ella un tiempo, hasta que una mañana, mientras apuntaba a un venado, sintió una rara forma de piedad, una clemencia que desconocía -y que achacó a la vejez, y a la derrota: nunca había dudado en mandar a racimos de hombres a una muerte segura si la operación, militarmente, lo exigía-. Fue incapaz de disparar a aquel imponente ciervo que se erguía sobre el horizonte de la colina, imperial, indefenso: inocente. “Sí –desveló a sus allegados -, inocente. No es que no pudiera dispararle: es que no encontré motivo”. Aquella confesión le costó buena parte de los pocos amigos que ya le quedaban, militares como él. “La vida retirada le ha contagiado la cobardía”, decían, con un gesto que nunca se supo bien si era de pena o de reproche. Sigue leyendo

La CUP, Podemos y el Régimen del 78

Mientras el Parlament de Catalunya inicia una desconexión de España a la que el Tribunal Constitucional se opondrá, en la CUP sigue el debate interno sobre qué hacer con la investidura de Mas. Las opciones son diversas: desde proponer un candidato alternativo (Neus Munté; finalmente, la opción es Raül Romeva) a ceder los votos mínimos para hacerla viable, y también negar la mayor y detener, o eso se afirma desde CDC, el proceso. Sigue leyendo